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Ecoaldea Nómada: La Caravana Arcoiris por la Paz

La Caravana Arcoiris por la Paz es un proyecto nacido en la Ecoaldea de Huehuecóyotl, México, en los años 1995-96, auspiciado parcialmente por el Consejo Biorregional de las Américas, por la Red de Ecoaldeas de las Américas y por la Red Global de Ecoaldeas. Uno de sus principales objetivos ha sido el de servir como un grupo de enlace entre las distintas realidades alternativas y complementarias de Centro y Sudamérica, detectando individuos, grupos y organizaciones que estén trabajando en esta misma óptica, y el de colaborar en la ampliación de la red global de ecoaldeas y en el fortalecimiento de las redes biorregionales e internacionales.

… Es un original modelo de ecoaldea nómada, reconocido desde la reunión en Colombia de  ENA en el año 2000, tanto por la Red Americana como por la Red Global de Ecoaldeas como un centro internacional de experimentación, de formación y de entrenamiento… para contribuir en la sensibilización y la capacitación de personas y grupos en temas tales como el diseño de permacultura, el diseño de ecobarrios y de ecoaldeas, la toma de decisión y resolución de conflictos por distintos métodos que conduzcan a lograr acuerdos de una manera consensual.

Parte fundamental de su labor … es la de fomentar la multiplicación de asentamientos con conciencia ecológica, que puedan transformarse en espacios más armónicos y que proporcionen a sus habitantes una buena calidad de vida combinada con un bajo impacto ambiental.

… En conjunto con especialistas locales e internacionales, organismos civiles, instituciones privadas y públicas, la Caravana Arcoíris busca contribuir a dar esos primeros pasos, en la medida de sus posibilidades, ya que sus integrantes estamos convencidos de tener el privilegio y la enorme responsabilidad de ser co-actores de una época de transición histórica, que está marcando el nacimiento de una Nueva Cultura de Paz a nivel Planetario.

Los tripulantes de la Caravana, un equipo variable de voluntarios, entre 15 y 25 personas de distintos orígenes nacionales, edades y profesiones, hemos  compartido por más de diez años distintos vehículos, que son al mismo tiempo nuestros hogares, sitios de trabajo, cocinas, almacenes, bibliotecas y espacios para socializar. Solo uno de los vehículos ha sido utilizado para transporte diario, compras, relaciones públicas, scouting, presentaciones, comunicaciones y paseos. Con el  consiguiente ahorro de combustible y desgaste innecesario de equipos.

La Caravana Arcoíris por la Paz pone en práctica cada día y es un ejemplo público de gran parte de los principios que el Movimiento Biorregional ha venido proponiendo desde los ochentas, y es por ello que durante el Encuentro de la Red de Ecoaldeas de las Américas que tuvo lugar en Sasardí, Colombia, por consenso, los representantes de todas las biorregiones del continente acordaron darle el estatus de Ecoaldea Móvil y Centro Vivencial de Entrenamiento.

La economía de la Caravana ha sido integralmente colectiva, y todos ofrecemos nuestros talentos como servicios al proyecto, sin remuneración personal alguna. Todas las decisiones se adoptan por estricto método consensual. Nos alimentamos en un 99% de los productos locales, que en gran medida se obtienen por trueque o por donación directa de nuestros vecinos campesinos o los comerciantes de los mercados aledaños. En nuestras actividades utilizamos en gran parte energía proveniente de nuestras celdas solares, y ozonizamos el agua que obtenemos, de la fuente más cercana a nuestro alcance.

A nuestro paso por distintas geografías y caminos, siempre cavamos letrinas, y separamos nuestros desperdicios tanto como es posible, creando composta o contribuyendo al alimento de los animales de nuestros vecinos: reutilizamos a menudo los envases de plástico para aprovecharlos en nuestros talleres de manualidades y títeres, y el papel para hacer papel artesanal, encuadernar, o construir máscaras con los niños de los pueblos o barrios que nos visitan cada tarde en la Carpa.

Servimos como enlace entre activistas, artistas, indígenas, jóvenes, mujeres, estudiantes y niños, que aprovechan la estancia de la Caravana en sus lugares, para invitarnos a participar en todo tipo de eventos culturales o de denuncia, o de apoyar propuestas con las que nos identificamos. Impartimos talleres de todas las artes y experiencias que poseemos, además de mantenernos en un estado de creación constante de nuevos espectáculos para llevar a escuelas, plazas, centros culturales, mercados o cárceles, o a los distintos medios masivos de comunicación. Apoyamos las iniciativas de grupos y movimientos locales, en la defensa de sus ríos, bosques y parques nacionales: la resistencia de sus culturas en peligro de extinción y su lucha contra la invasión de sus tierras por oleoductos y termoeléctricas de empresas Transnacionales.”

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